Nací en una familia republicana que acababa de perder una guerra fratricida que había dejado 2 bandos, uno ganador y prepotente otro perdedor y pisoteado. Mi abuela tenía un taller de sombreros y mi padre tuvo que reciclarse y montar un taller de pantallas, aunque la economía familiar era precaria mi padre llevó a sus tres hijas al Liceo Francés, quería para ellas una educación libre e igualitaria, sin rastro del nacional-socialismo- católico que dominaba la educación española. En el liceo se daba mucha importancia a la lectura y a la redacción. Un día el tema era “Que queréis ser de mayor”-y fue la primera vez que, sin ninguna duda, pensé pintora. Cuando ingresé en Bellas Artes, allí estaba todo lo que más me interesaba, toda una escuela alrededor del arte, unos compañeros entrañables, con la pasión de crear, de aprender, aunque siempre había algún profesor que nos recordaba que la escuela había sido estupenda hasta que se llenó de mujeres. Aunque cojeando España ha cambiado, aunque siguen muchos vicios de la dictadura, pero por la brecha de ese muro van pasando las mujeres y ahora hay muchas pintoras con carreras brillantes que saben buscar su sitio. La mayoría de las creadoras de mi generación han llegado tarde. C.P. Desde 1970 ha participado en numerosas exposiciones nacionales de las que destacamos las realizadas en las madrileñas Galería Macarrón y Galería Seiquer.