La obra de Toni Garreta y Santi Nadal expone la fuerza de su alteridad sexual en diálogo con lo sagrado. Sus imágenes tienen como escenario una naturaleza velada que fácilmente nos remite a la oscura falacia que rodea y reprime los cuerpos sexuados. La irrupción de lo profano en lo divino, es el método que ellos han encontrado para apropiarse y actualizar la belleza de sus mitos ancestrales y subvertir el orden imperante. Por eso su obra resulta cautivadora y a la vez incómoda. Si lo sagrado es espejo del cosmos, su arte es el reflejo del cuerpo en el cosmos. Es el reflejo de una alteridad que irrumpe en lo sagrado para desdibujar de manera obscena los designios divinos. Su obra es irreverente y valiente porque al exponerla los expone, los descubre y nos descubre un nuevo orden posible, que desnaturaliza la sexualidad y desmitifica lo sagrado.